el cenicero es el mar de mis barcos de origami
pero hace demaciado calor para terminar en el infierno esta noche
y ensima
estás vos
el día que yo nací
fue más o menos hoy
y siempre existirá aquel día
siempre existirá la anécdota
de nosotros dos
o al menos me quedarán tus marcas
en la espalda
te esperaré en una plaza de hiroshima
florcita de maracuyá
el día que deje de verte ya sea hoy
o en cuarenta años
y ese día trataré de describirte
sin coordenadas y sin acordes
no obstante de que te quiero sé
que no sos como el sol en la cara
sos más bien como sobrevivir al invierno
o como no rendirse
sos una distracción inocente
mi primera adolescencia
la ciudad siempre es hostil
pero estás vos.