'...desde los campos sonrientes
donde crecía la belleza de esos ojos,
aquel dormir sobre la hierba mojada,
y su gracioso salto de animal silvestre...'
Enrique Molina
yo y mis pequeños hombres
hemos encendido un tabaco en la oscuridad,
y desde donde todo es sombra,
te escribimos:
(condenados en la oscuridad oceánica;
en esta manera tan nuestra,
tan tuya y mía,
de rompernos los sueños)
te amo
porque han aprendido a amar al trigo
mis manos callosas
y tú,
que ahora yaces,
(infinito)
donde surcas profundamente la noche con fuego;
me cantas,
como cantan las sirenas alucinadas
a los marineros famélicos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario