domingo, 7 de septiembre de 2014

el hombre que tiene dios


con el corazón anaranjado y caliente,
 cualquier hombre que tenga dios sabe mirar los dias azules


muy hundidos en la ciudad y tan lejanos al hombre,
desde las ventanas de su espera



un corazón que late gritando,
me llega
y así me siento a decir muchas veces:
esperaré a que te abras como las flores
para llegar,
para entrar,
 como las lluvias de primavera